“SON MUY MALOS” PERIODISTAS PERUANOS REACCIONARON ASI A ALIANZA LIMA VS FLUMINENSE 3-2 HOY

"SON MUY MALOS" PERIODISTAS PERUANOS REACCIONARON ASI A ALIANZA LIMA VS FLUMINENSE 3-2 HOY

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Periodistas peruanos estallaron tras la dolorosa eliminación de Alianza Lima en el Maracaná: el cuadro íntimo cayó 3-2 ante Fluminense y quedó fuera de toda competencia internacional. “Son muy malos”, sentenciaron ante la falta de contundencia en los momentos decisivos.

La noche terminó en tragedia para Alianza Lima. El equipo blanquiazul firmó uno de sus mejores partidos del año en el estadio más emblemático de Sudamérica, el Maracaná, pero otra vez la historia fue la misma: no le alcanzó. Los dirigidos por Alejandro Restrepo estuvieron arriba en el marcador hasta en dos ocasiones, compitieron de igual a igual ante el vigente campeón de la Copa Libertadores, pero terminaron mordiendo el polvo con un 3-2 que los deja fuera de todo.

El partido tenía todos los ingredientes de una hazaña histórica. Alianza Lima llegó a Brasil sin dinero, sin figuras, y con la obligación de ganar para mantener viva la ilusión. Y durante largos tramos del encuentro, lo logró. El primer tiempo fue sencillamente de lujo. Los jugadores peruanos se adueñaron del balón, presionaron la salida brasileña y generaron peligro constante sobre el arco de Fabio. Fue un Alianza irreconocible, valiente, agresivo, con una idea clara de juego.

El primer golpe llegó por intermedio de una jugada colectiva magnífica. Serna, el colombiano, fue el protagonista de una acción que quedará en la memoria de los hinchas blanquiazules: una bolea fantástica que silenció al Maracaná y que puso el 2-1 parcial. Antes, Alianza ya había abierto el marcador y había demostrado que no le temblaba la pierna. Los periodistas peruanos que cubrieron el encuentro no podían dar crédito a lo que veían. “Increíble”, repetían en las cabinas de transmisión.

Pero el fútbol tiene esas crueldades. Fluminense, con la jerarquía de sus figuras, sacó a relucir su condición de campeón cuando más lo necesitaba. Marcelo, el veterano lateral que ha ganado todo en el Real Madrid, apareció en los momentos clave. “Como el que juega bien en el barrio o en la pichanga: agarró la pelota y me la llevó dos veces, se asoció con Kennedy y con Cano, invitó a jugar a sus compañeros y definió fuerte”, describió uno de los comentaristas tras el partido.

La reacción de la prensa peruana no se hizo esperar. En los programas deportivos de Lima, el ambiente era de frustración, ira y análisis despiadado. La frase que marcó la noche fue contundente: “Los delanteros son muy malos”. El cuestionamiento apuntaba directamente a la falta de contundencia del ataque blanquiazul, que perdonó en varias ocasiones claras y terminó pagando caro esa incapacidad de definir.

El nombre más golpeado fue el de De Santis. El delantero, traído desde Portugal con la misión de ser el goleador que Alianza necesitaba, volvió a ser el centro de las críticas. Los periodistas no entendían cómo había fallado una chance clarísima frente al arco de Fabio. El jugador saltó para cabecear, pero la pelota terminó impactando en su rodilla o en su pecho, en una jugada que los comentaristas calificaron como inexplicable para un atacante de su nivel.

“¿Qué le ha dado De Santis a Alianza Lima? No le ha dado nada”, sentenció un periodista en la radio. La técnica del delantero fue puesta en tela de juicio una y otra vez. “No entiendo la especie de técnica que tiene, si es que la tiene. Para hacer esa jugada frente al arco de Fabio, la pelota casi se da la cabeza contra la rodilla. Un gesto técnico tan raro que se termina doblando el cuerpo”, dijo otro comunicador visiblemente indignado ante el micrófono.

El análisis no se quedó solo en De Santis. Los periodistas compararon los planteles y encontraron diferencias abismales. Mientras Fluminense podía enviar al campo a Douglas Costa, un jugador que ha brillado en las mejores ligas de Europa, Alianza tenía que echar mano a un delantero que no estaba a la altura. Esa diferencia de jerarquía, insistieron, fue determinante en el desenlace del encuentro en el Maracaná.

“Esa es la foto”, sostuvo un comentarista. “Cuando Fluminense hace cambios, entra Douglas Costa. Y nosotros tenemos que meter a De Santis. Esa es la diferencia”. El análisis caló hondo en quienes escuchaban la transmisión y confirmó lo que muchos hinchas ya intuían: el plantel de Alianza Lima no tiene el nivel para competir en instancias decisivas de la Copa Libertadores.

Pero la crítica no fue solo para los jugadores. El entrenador Alejandro Restrepo también recibió su cuota de cuestionamientos. Los periodistas señalaron que el técnico colombiano demoró demasiado en reaccionar cuando el equipo estaba muerto físicamente. El mediocampo había dejado de funcionar, los jugadores caminaban, y Restrepo esperó demasiado para mover el banco. Los cambios recién llegaron cuando Fluminense ya había volteado el marcador.

El primer tiempo fue tan bueno que los jugadores dieron el todo por el todo y pagaron el esfuerzo en la segunda mitad. Alianza hizo una línea de tres, intentó contener a Fluminense con un volante más, pero la jerarquía brasileña prevaleció. El equipo brasileño empató en la primera jugada de peligro del segundo tiempo, respondió inmediatamente al 2-1 de Alianza y terminó inclinando la balanza con su experiencia en este tipo de escenarios.

Los periodistas hicieron hincapié en un hecho doloroso: Alianza Lima pagó muy caro la derrota sufrida en Paraguay en la fecha anterior. Ese partido, en el que el equipo peruano cayó de manera sorpresiva, fue lo que finalmente determinó su eliminación. Si Alianza hubiera sumado en Asunción, otra sería la historia. Los dos goles en el Maracaná, el partidazo que protagonizó, no sirvieron de nada ante la fría matemática de la tabla.

“Lo jugó, le hizo partido a Fluminense”, reconocieron los periodistas. “Le hizo daño. Tanto así que en el segundo tiempo Fluminense tuvo que hacer una línea de tres y meter un volante más. O sea, lo complicó”. El reconocimiento al esfuerzo fue genuino, pero la conclusión final fue demoledora: los equipos peruanos le dicen adiós a las competencias internacionales. Sin excepciones, sin consuelo.

La eliminación de Alianza Lima se suma a la de otros clubes peruanos que tampoco pudieron avanzar. La participación peruana en los torneos continentales fue una verdadera debacle. Alianza Lima no ganó ningún partido en la fase de grupos de la Copa Libertadores. César Vallejo, por su parte, ganó su último partido de la Sudamericana 1-0 ante Defensa y Justicia, pero igualmente quedó eliminado. La debacle fue total y absoluta.

La prensa no ahorró calificativos. “Los equipos peruanos le dicen adiós a las competencias internacionales”, fue la frase que se repitió como un epitafio en los programas deportivos. El balance es desolador: ni uno solo de los representantes nacionales logró avanzar a las fases eliminatorias. El fútbol peruano vuelve a quedar en evidencia en el plano continental, y las críticas apuntan a la dirigencia, a los planteles y a la falta de planificación.

Alianza Lima, en particular, mostró dos caras a lo largo de su participación. En algunos partidos, como el que jugó ante Colo Colo en Lima, ofreció una imagen aceptable. Pero ante Fluminense, en ambas fechas, el equipo demostró que puede competir de igual a igual con los grandes de Sudamérica. El problema, señalaron los analistas, es que esos brotes de buen juego no bastan si no hay contundencia ni acierto en los momentos decisivos.

Los periodistas también recordaron que el fútbol se juega durante los 90 minutos, no solo durante 45. El excelente primer tiempo de Alianza quedó en el olvido porque el segundo tiempo fue un calvario. El equipo se vino abajo física y mentalmente. Fluminense, con la paciencia y la experiencia de un campeón, esperó su momento y lo aprovechó. Esa es la diferencia entre un equipo grande de Brasil y un equipo peruano que pelea por clasificar.

El hombre del partido, por el lado de Alianza, fue sin duda Serna, autor de un golazo que ilusionó a todo el Perú. Pero el fútbol no premia las buenas intenciones ni los esfuerzos individuales. Los periodistas destacaron el nivel del colombiano, pero también señalaron que su entrega no fue suficiente para compensar las carencias de un equipo que llegó al Maracaná con un presupuesto infinitamente menor al de su rival.

El dato más escalofriante de la noche fue la frialdad con la que Fluminense gestionó la ventaja. Cuando el partido estaba 2-2, el campeón de la Libertadores no se desesperó. Movió sus piezas, esperó el error de Alianza y lo encontró. Los jugadores brasileños sabían que tarde o temprano la jerarquía iba a imponerse. Y así fue. El 3-2 llegó en el momento justo y dejó al equipo peruano sin respuestas.

La frase “Son muy malos” se convirtió en el resumen de una noche amarga para el fútbol peruano. Los delanteros, en particular, fueron señalados como los grandes responsables. Waterman, el panameño, también fue criticado: “Le pone todo, pero le falta técnica. De De Santis ni hablar. Los delanteros son muy malos a pesar de que los brasileños no jugaron bien. Su jerarquía es indiscutible”.

El técnico Restrepo tuvo un gesto de honestidad al reconocer las limitaciones de su plantel, pero eso no lo salvó de las críticas. Los periodistas señalaron que el entrenador se equivocó en la gestión de los cambios y que tardó demasiado en refrescar el equipo. “¿Quién entraba?”, se preguntaron algunos en su defensa. “Ahí está el entrenador. Podías cerrar un volante, podías inventar a Zanelatto de volante, podías hacerlo con Lagos, podías poner a Fuentes”, respondieron otros.

La discusión se trasladó a la conformación del plantel y a la política de fichajes de Alianza Lima. Los refuerzos, que tantas expectativas generaron, no rindieron en el ámbito internacional. Freites, que en el torneo local destaca, perdió demasiadas pelotas en el Maracaná. La evaluación es dura y seguramente tendrá consecuencias en la dirigencia. El costo de la eliminación no es solo deportivo, sino también económico e institucional.

Alianza Lima se despidió de la Copa Libertadores y de la Sudamericana en el mismo día. La derrota en el Maracaná fue doblemente dolorosa porque el equipo mostró que podía haber hecho más. Los jugadores dejaron todo en el campo, pero la falta de gol y los errores puntuales terminaron por sepultar la ilusión. La hazaña estuvo cerca, tan cerca que se podía tocar, pero el destino volvió a ser cruel con los equipos peruanos.

La prensa internacional también se hizo eco del partido. Los narradores brasileños destacaron la valentía de Alianza Lima, pero no pudieron evitar la comparación con la realidad del fútbol sudamericano. Mientras los clubes brasileños invierten millones en refuerzos de nivel mundial, los clubes peruanos subsisten con presupuestos reducidos y planteles limitados. La brecha es cada vez más grande, y lo ocurrido en el Maracaná es un ejemplo más.

Los periodistas concluyeron la transmisión con una mezcla de resignación y esperanza. Resignación porque las competencias internacionales se acabaron para los equipos peruanos. Esperanza porque el primer tiempo de Alianza Lima ante Fluminense demostró que, con trabajo y orden, es posible competir. El fútbol peruano tiene materia prima, pero le falta pulirla. La Copa América, que se avecina, será la próxima prueba de fuego para la selección nacional.

Lo ocurrido en el Maracaná quedará grabado en la memoria de los hinchas de Alianza Lima como una noche de contrastes. Por un lado, el orgullo de ver a su equipo jugando de igual a igual contra el campeón de América. Por otro, la frustración de no haber podido concretar la hazaña. El 3-2 final fue un espejo de la realidad: el talento no basta, la jerarquía es clave, y los delanteros definen los partidos. Y esta vez, los delanteros peruanos volvieron a fallar.