El talento musical de Juanelo, conocido como Juan Figueroa Rodríguez, brilló intensamente en 1974, cuando su canción “Espejismo” vendió tres millones de copias en solo tres meses. Este éxito lo catapultó a la fama, convirtiéndose en uno de los cantantes más populares de México en una época en la que la industria musical estaba en plena transformación. Sin embargo, su historia está marcada por la injusticia y la discriminación, principalmente debido a su apariencia física, que no encajaba con los estándares de belleza de la época.
Juanelo, originario de Atoyac de Álvarez, comenzó su carrera musical de manera humilde, trabajando en diversos oficios antes de ser descubierto por el productor Federico Méndez. Su voz, melodiosa y cautivadora, le abrió las puertas de la disquera CBS, donde lanzó “Espejismo” en el Día de San Valentín. A pesar de su éxito inicial, la falta de un buen manejo de su carrera y la discriminación que enfrentó en programas de televisión, particularmente de Raúl Velasco, marcaron un giro negativo en su trayectoria.
Las palabras despectivas de Velasco, quien presentó a Juanelo como “el feo que canta bonito”, reflejan un estigma que aún persiste en la industria musical. A pesar de que otros artistas con menos atractivos físicos lograron el éxito, Juanelo no pudo superar el impacto de su primer gran éxito, lo que lo llevó a una carrera efímera.
En sus últimos años, Juanelo enfrentó serios problemas de salud y económicos, llegando a solicitar ayuda pública durante la pandemia de COVID-19. La falta de atención de los medios y la indiferencia de la industria musical hacia su situación resaltan la triste realidad de muchos artistas que, a pesar de su talento, son olvidados y marginados.
Hoy, la historia de Juanelo sirve como un recordatorio del valor del talento artístico y la necesidad de valorar a los artistas por su trabajo, más allá de los estándares superficiales.