Desde la perspectiva bíblica, aunque no hay menciones directas a Japón, algunos etnólogos sugieren que referencias a “Jaban”, una tierra misteriosa en Isaías, podrían aludir a Japón. Asimismo, se teoriza que los descendientes de Jafet, un hijo de Noé, podrían haber migrado hacia el archipiélago japonés tras la dispersión en la Torre de Babel.