La vida de Martha Roth, una de las figuras más emblemáticas del cine mexicano, ha sido objeto de revelaciones recientes que arrojan nueva luz sobre su trayectoria. Nacida el 29 de mayo de 1932 en Padua, Italia, Martha vivió su infancia marcada por los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Su familia emigró a México en busca de refugio, un viaje que se convirtió en un punto de inflexión en su vida. Fue en este nuevo país donde descubrió su verdadero destino y se transformó en una estrella del entretenimiento.
A los 17 años, Martha debutó en la película “Cuando lloran los valientes”, dirigida por Ismael Rodríguez, donde su talento brilló junto a íconos como Pedro Infante. Su actuación le valió el premio Ariel a la mejor actriz en 1948, posicionándola como una de las actrices más jóvenes en recibir tal distinción. Aunque enfrentó críticas por ser inmigrante, su dedicación a México quedó demostrada en su esfuerzo por integrarse y su amor por su nuevo hogar.
Durante la época de oro del cine mexicano, Martha destacó por sus interpretaciones versátiles, abordando temas audaces como los prejuicios raciales. En la década de 1960, su carrera dio un giro hacia la televisión, donde brilló en telenovelas como “La dueña” y “El pecado de Oyuki”, consolidando su estatus en los hogares mexicanos.
A pesar de su éxito, Martha era una persona reservada, involucrándose en labores filantrópicas en silencio, apoyando a comunidades vulnerables. Su vida personal también fue notable; se casó con el director Alfredo B. Kbna, con quien colaboró en varios proyectos, aunque su relación enfrentó desafíos debido a las exigencias de sus carreras.
En sus últimos años, Martha se retiró de la vida pública, dedicándose a su familia y pasatiempos como la jardinería. Falleció el 7 de octubre de 2016, dejando un legado inolvidable en la industria del entretenimiento. Su historia es un testimonio de resiliencia y un recordatorio del poder del arte, inspirando a generaciones de admiradores y artistas.